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Qué es el autismo

Qué es el autismo
Tags: Qué es el autismo,Qué es el Trastorno del Espectro Autista,Qué es TEA
Fecha de Publicación: 12-10-2020
Fecha de Actualización:

El autismo, hoy conocido como el Trastorno del Espectro Autista (TEA), se identifica dentro de los trastornos del neurodesarrollo.  Los mismos abarcan un amplio espectro de trastornos que en su manifestación fenotípica, se caracterizan por deficiencias constantes en la comunicación social y en la interacción social dentro de distintos contextos, unidas a patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, de intereses o de actividades.

La palabra “autismo” fue utilizada por primera vez en 1912 por el psiquiatra suizo Eugene Bleuler. Después de mucho más recorrer, la psiquiatra Lorna Wing, madre de una hija autista, introduce el concepto de ‘’espectro autista’’, lo que a principios de los años 80 va a significar una auténtica revolución en el modo de entender y afrontar el autismo. Esta idea fue reforzada por el trabajo de Uta Frith, pionera en gran parte de la investigación actual sobre el autismo, y a quien debemos el redescubrimiento de los trabajos de Hans Asperger.

No se sabe exactamente cuál o cuáles sean las causas del autismo. Se dice que puede haber causas estructurales las cuales indican que los sistemas fronto-estriado y cerebeloso motor son las principales zonas afectadas en las personas con trastornos del espectro autista, tanto a nivel anatómico como funcional. La disminución del número de células de Purkinje (neuronas del cerebelo que controlan la función motora, el equilibrio, la marcha y el habla) y la hipoplasia cerebelosa son las alteraciones neurológicas que se han relacionado con los TEA de manera más clara. De hecho, el cerebelo es esencial en el desarrollo de la comunicación, las capacidades motrices, cognitivas y sociales básicas, y las conductas repetitivas/restrictivas, todas ellas alteradas en las personas con estos trastornos.

Tampoco se sabe con certeza (salvo en casos sumamente concretos en los que se han identificado los genes responsables) en qué medida ese origen genético es hereditario (transmitido de generación en generación) o accidental (como resultado de una lesión genética producida en el momento de la fecundación o durante la gestación). También se habla de factores ambientales o de la exposición a determinados fármacos.

Los síntomas suelen estar presentes en las primeras fases del período de desarrollo de la persona, aunque pueden no manifestarse totalmente hasta que las demandas sociales superan sus limitaciones. También pueden permanecer enmascarados por estrategias aprendidas.

Algunos de estos síntomas son: Movimientos corporales estereotipados. Anomalías en la emisión, forma y contenido del lenguaje. Marcadas anomalías en la comunicación no verbal. Insistencia irracional en el seguimiento de rutinas. Intereses o actividades restringidos. Déficits en la reciprocidad social o emocional.

Aunque los TEA se pueden detectar a la edad de 18 meses o incluso antes, la realidad es que pueden ser difíciles de diagnosticar, ya que no existen pruebas médicas exactas que puedan confirmar su presencia.  Aunque el psiquiatra José Ángel Alda confía en que los numerosos proyectos de investigación sobre el autismo que están en marcha en la actualidad fructifiquen próximamente para la obtención de marcadores biológicos que permitan el diagnóstico objetivo de los TEA, con el fin de instaurar un tratamiento efectivo incluso antes de que aparezcan los primeros síntomas.

El diagnóstico temprano y la terapia conductual, educativa y familiar pueden reducir los síntomas y brindar apoyo para el desarrollo y el aprendizaje.

En cuanto al tratamiento, lamentablemente no hay cura para el TEA; el mismo acompaña al individuo a lo largo de toda su vida. Sin embargo pueden ser aplicadas las terapias e intervenciones conductuales que están diseñadas para minimizar los síntomas específicos y que pueden aportar una mejoría importante de la calidad de vida de quien lo padece. El tipo de intervención más efectiva es la psicoeducativa, proporcionada por psiquiatras, psicólogos, pedagogos o logopedas. Manejo de la ira, terapia familiar, análisis conductual aplicado, terapia de comportamiento, terapia ocupacional, procesamiento sensorial, Zooterapia y terapia de lenguaje en línea, entre otras opciones de tratamiento.

El tratamiento precoz mejora de manera importante los síntomas en muchos casos y es esencial para que los niños desarrollen habilidades sociales y adapten su comportamiento. De hecho, un diagnóstico tardío está relacionado con la aparición de problemas asociados como trastornos de la alimentación, ansiedad o depresión.

Entre los profesionales que pueden ser consultados están: el psicólogo clínico que trata los trastornos mentales principalmente con terapia conversacional. El neurólogo que trata los trastornos del sistema nervioso. El fonoaudiólogo que trata a personas con problemas de habla y lenguaje.

 Es importante que tanto para el diagnóstico como para el tratamiento, o los diversos tratamientos o terapias, sean pedidas las referencias de profesionales con experiencias y estudios en el área. Ubícalos para tu consulta en la sección de salud de Infoguia

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